IA en Europa: España y Portugal compiten por ser el hub tecnológico

Europa ha decidido no depender más de Estados Unidos para desarrollar su infraestructura de inteligencia artificial. España y Portugal presentan sus candidaturas para albergar las gigafactorías de IA europeas, aprovechando su potencial en energías renovables y conectividad. La Comisión Europea invertirá 200.000 millones de euros en esta apuesta estratégica.
- La carrera por la soberanía tecnológica en Europa
- ¿Qué son las gigafactorías de IA y cómo funcionan?
- España y Portugal: la dupla ibérica que quiere dominar la IA europea
- El reto energético: la contrapartida incómoda
- Impacto en Colombia y Latinoamérica
- El timing es crítico: Europa construye en el peor momento
- Qué esperar en los próximos meses
La carrera por la soberanía tecnológica en Europa
El concepto de "soberanía tecnológica" se ha convertido en la obsesión de las potencias mundiales. Estados Unidos la persigue en semiconductores para no depender de Taiwán. China hace lo propio con el mismo objetivo de fortalecer su industria. Y Europa, después de años de retrasos, finalmente ha tomado conciencia de que no puede seguir siendo dependiente de alianzas extranjeras para sus tecnologías críticas.
La realidad es incómoda: Europa depende de la holandesa ASML para fabricar chips de punta, mientras que Taiwán y China dominan la producción mundial. Estados Unidos sigue siendo el socio clave en software e infraestructura espacial. Pero los recientes giros políticos en Washington han encendido las alarmas en Bruselas. La conclusión es clara: hay que invertir recursos masivos en infraestructura propia de IA.
La iniciativa InvestAI de la Comisión Europea es la respuesta. Con un presupuesto de 200.000 millones de euros destinados al desarrollo de inteligencia artificial, la UE ha reservado específicamente 20.000 millones para la construcción de gigafactorías. Este es el mayor esfuerzo de integración tecnológica que ha emprendido el bloque en años.
¿Qué son las gigafactorías de IA y cómo funcionan?
Una gigafactoría de IA no es una planta de manufactura tradicional. Se trata de enormes centros de datos diseñados para albergar cientos de miles de procesadores especializados. Su misión es doble: entrenar modelos de inteligencia artificial y realizar inferencias (predicciones) con ellos. El objetivo estratégico es claro: que las empresas europeas dejen de depender de infraestructuras estadounidenses.
Tomemos un ejemplo actual: Mistral, la prometedora startup francesa de IA, tuvo que firmar con Microsoft para poder entrenar Le Chat, su modelo de lenguaje. La idea de estas gigafactorías es precisamente que operaciones como esta ocurran completamente "en casa", sin necesidad de acudir a gigantes como OpenAI o Google. Se estima que una sola gigafactoría puede alojar más de 100.000 procesadores de IA de última generación.
El proyecto incluye criterios ambiciosos: optimización para bajo consumo energético, reutilización de recursos como el agua, y ubicación estratégica cerca de universidades, empresas tecnológicas y centros de talento. El plan piloto ya está en movimiento con la reconversión de siete centros de datos europeos existentes dedicados exclusivamente a IA.
España y Portugal: la dupla ibérica que quiere dominar la IA europea
España ha estado tentando activamente a las compañías estadounidenses para que establezcan centros de datos en territorio nacional. Regiones como Aragón, Madrid y Tarragona se han posicionado como candidatos estratégicos. Pero hay dos ases específicos en la manga española: Mora la Nova en Tarragona y San Fernando de Henares en Madrid. Ambos municipios ofrecen infraestructura tecnológica y energética existente que podría acelerar significativamente los proyectos.
Portugal, sin quedarse atrás, ya está desarrollando un centro de datos en Sines y ha jugado su carta maestra: la ciudad portuaria tiene excelente conectividad con los cables submarinos del Atlántico, lo que la posiciona como puerta de entrada a datos globales. Reconociendo la complementariedad, ambos países han firmado acuerdos bilaterales para coordinar esfuerzos en IA y energética.
El argumento energético es potente. Si Europa quiere que estas gigafactorías sean sostenibles y eficientes, España cuenta con una de las infraestructuras de energías renovables más robustas del continente. Con parques eólicos y solares distribuidos estratégicamente, podría independizar la IA del gas y el carbón, al menos en teoría.
El reto energético: la contrapartida incómoda
Aquí está el problema que nadie menciona con suficiente claridad: aunque España sea potencia en renovables, la IA consume energía de una forma que las renovables no pueden satisfacer completamente por sí solas. Los picos de demanda son brutales y requieren acceso inmediato a energía. No es solo tener capacidad de generación; se necesita potencia lista ahora mismo.
Las grandes tecnológicas ya están construyendo proyectos privados para abrir centrales nucleares. Pero incluso así, se ha demostrado que es necesario recurrir al carbón en momentos críticos. La IA demanda energía sostenida, sí, pero sobre todo rápida y disponible en los momentos de máxima tensión. Las baterías enormes podrían ser parte de la solución, pero es infraestructura adicional que encarece todo el proyecto.
Impacto en Colombia y Latinoamérica
Este movimiento europeo tiene implicaciones indirectas pero importantes para Colombia y América Latina. Primero, marca un precedente global: la carrera por soberanía tecnológica está transformando la geografía de la IA mundial. Mientras Europa construye su independencia, países latinoamericanos como Colombia corren el riesgo de quedar más rezagados en capacidades de infraestructura crítica.
Segundo, aunque suene lejano, la consolidación de polos tecnológicos regionales en Europa afectará la disponibilidad y costo de servicios de IA para empresas colombianas. Si Europa logra independizarse de proveedores estadounidenses, esto podría fragmentar el mercado global de servicios de IA, haciendo que acceder a infraestructura de calidad sea más caro y complejo desde la región. Latinoamérica necesita empezar a pensar en estrategias regionales similares, aunque a menor escala.
El timing es crítico: Europa construye en el peor momento
Hay una ironía incómoda en todo esto: Europa está construyendo su infraestructura de IA justo cuando la tecnología está evolucionando a velocidad de vértigo. Si quieren gigafactorías con chips de última generación, necesitan comprar los H200 de NVIDIA. Pero NVIDIA ya trabaja en Vera Rubin, la próxima generación que no será solo más potente, sino que representará un cambio de paradigma.
Este es el dilema clásico de quien llega tarde a la fiesta: por el tiempo que tarda en construir la infraestructura (años), la tecnología que planea usar se vuelve obsoleta. Y es caro. Muy caro. Se espera que esta primavera se anuncien los resultados sobre qué países albergarán finalmente estas gigafactorías europeas. La candidatura España-Portugal tiene argumentos sólidos, pero la competencia es feroz y los requisitos técnicos son exigentes.
Qué esperar en los próximos meses
La próxima primavera será decisiva. La Comisión Europea publicará los resultados de su evaluación y determinará qué países serán anfitriones de las gigafactorías de IA. Los ganadores no solo obtendrán inversión masiva e infraestructura de clase mundial, sino también posicionamiento como actores clave en la economía digital global de la próxima década.
Para España y Portugal, la apuesta es clara: posicionarse como el nodo energético y tecnológico de la IA europea. Para Europa en su conjunto, es sobre supervivencia digital. Y para el resto del mundo, incluyendo América Latina, es un recordatorio de que la carrera por la soberanía tecnológica ya comenzó, y los rezagados pagará un precio cada vez más alto.
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