IA: la excusa perfecta de las tecnológicas para despedir

Sam Altman, CEO de OpenAI, acaba de confirmarlo: muchas empresas tecnológicas están usando la inteligencia artificial como justificación para ejecutar despidos masivos que en realidad obedecen a otras razones empresariales. Esta práctica, conocida como "AI washing", ha permitido a las compañías maquillar ajustes de plantilla sin asumir la responsabilidad real de sus decisiones comerciales.
El fenómeno del "AI washing" en las grandes tecnológicas
Durante los últimos meses, cada anuncio de despidos en las megacorporaciones tecnológicas ha venido acompañado de la misma narrativa: la culpa es de la inteligencia artificial. Sin embargo, Altman fue directo en sus declaraciones durante el India AI Impact Summit: existe un nivel significativo de "lavado de IA" donde las compañías atribuyen a esta tecnología decisiones de reducción de personal que tomarían de todas formas.
El contexto es importante. Durante la pandemia, las tecnológicas contrataron de manera agresiva, anticipando un crecimiento que no llegó en la magnitud esperada. Cuando llegó el momento de ajustar la plantilla para adaptarse a la nueva realidad del mercado, muchas empresas encontraron en la IA una coartada perfecta. Es mucho más fácil decir "la IA nos fuerza a modernizarnos" que admitir "contratamos demasiado rápido y ahora necesitamos recortar gastos".
Amazon es un caso emblemático. La empresa anunció el despido de 16.000 empleados vinculándolo directamente a la implementación de inteligencia artificial. Sin embargo, días después, Andy Jassy, CEO de Amazon, desvinculó completamente esos despidos de la IA, reconociendo que la decisión obedecía a cuestiones culturales y de reestructuración empresarial. Microsoft y otras gigantes han seguido patrones similares, creando una cortina de humo tecnológica alrededor de decisiones puramente comerciales.
¿Qué dicen realmente los datos?
Los números cuentan una historia completamente diferente. Un estudio del National Bureau of Economic Research reveló que casi el 90% de más de 6.000 directivos de empresas estadounidenses, británicas, alemanas y australianas aseguraron que la IA no ha afectado significativamente el empleo en los tres años posteriores al lanzamiento de ChatGPT. Esta cifra desafía la narrativa que dominó los medios durante todo 2024 y gran parte de 2025.
Las cifras de despidos atribuidos directamente a la IA resultan aún más reveladoras. De acuerdo con datos de la plataforma laboral Challenger, Gray & Christmas, de un total de 1.206.374 despidos registrados en Estados Unidos durante 2025, apenas 54.836 fueron atribuidos directamente a la inteligencia artificial. Eso representa apenas el 0.045% del total. Un número insignificante comparado con la magnitud de la retórica que rodea al tema.
Un análisis elaborado por The Budget Lab de la Universidad de Yale refuerza esta conclusión. Tras examinar datos del Bureau of Labor Statistics hasta noviembre de 2025, los investigadores no encontraron variaciones significativas en el desempleo de las profesiones más expuestas al impacto de la IA. Martha Gimbel, codirectora del laboratorio, fue clara: "No importa desde qué perspectiva se analicen los datos, en este momento no hay efectos macroeconómicos importantes".
Pero el riesgo futuro existe y es real
Aunque los datos actuales desmientan la narrativa del "AI washing", es fundamental reconocer que el impacto de la inteligencia artificial en el mercado laboral sí llegará, aunque no en la escala ni con la inmediatez que se pronosticaba. Dario Amodei, CEO de Anthropic, afirma que la mitad de los trabajos de oficina podrían desaparecer en los próximos cinco años, una proyección ambiciosa pero respaldada por especialistas en la materia.
Klarna, la plataforma de pagos sueca, ya está experimentando con esta transición. Su CEO, Sebastian Siemiatkowski, indicó que la empresa espera prescindir de aproximadamente el 30% de sus 3.000 empleados para 2030, reemplazándolos con agentes de IA para atención al cliente. Aunque esto suena alarmante, representa una estrategia deliberada y transparente, muy diferente al "AI washing" que critiza Altman.
El Financial Times reportó recientemente una caída del 13% en el empleo de trabajadores junior en posiciones altamente expuestas a la inteligencia artificial, lo que sugiere que los primeros efectos ya están siendo medibles. Sin embargo, estos cambios siguen siendo marginales comparados con la magnitud de los despidos ejecutados durante 2025.
Impacto en Colombia y Latinoamérica: una advertencia pendiente
Para Colombia y América Latina, esta situación presenta una lección crucial: no debemos caer en la trampa de las narrativas corporativas sin cuestionar los datos. Aunque nuestro mercado tecnológico es significativamente más pequeño que el de Estados Unidos, tenemos compañías colombianas que ya están adoptando discursos similares. En el sector de Business Process Outsourcing (BPO), que representa un pilar importante en la economía digital colombiana, ya hemos visto anuncios de implementación de IA sin que vayan necesariamente acompañados de justificaciones transparentes sobre sus reales implicaciones laborales.
La región debe estar atenta. Los centros de atención al cliente, los servicios compartidos y las operaciones de datos en Colombia podrían ser particularmente vulnerables a cambios tecnológicos reales, pero también a justificaciones falsas para reducción de personal. Es responsabilidad de reguladores, académicos y medios de comunicación como ZonaNerd mantener un escrutinio riguroso sobre estas decisiones empresariales, exigiendo transparencia y datos concretos en lugar de aceptar narrativas tecnológicas sin contrastarlas.
¿Qué esperar en los próximos meses?
La confesión de Sam Altman marca un punto de inflexión importante en la conversación sobre IA y empleo. Ahora que uno de los líderes más influyentes del sector ha reconocido públicamente la existencia del "AI washing", es probable que veamos un cambio gradual en cómo las empresas justifican sus decisiones de reducción de personal. No desaparecerá, pero sí podría haber mayor presión para transparencia.
Lo que quedó claro es que debemos separar dos conversaciones que han estado entrelazadas: la realidad actual de los despidos, motivada por sobrecontratación y ajustes de mercado, y la amenaza futura legítima que representa la IA en ciertos sectores laborales. La primera es un problema empresarial y económico que requiere políticas públicas y protecciones laborales. La segunda es un desafío tecnológico que necesita planificación educativa y reconversión profesional. Confundir una con la otra, como han hecho muchas corporaciones, solo genera ruido que interfiere con soluciones reales.
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