Crisis de RAM: la IA está acabando con los celulares baratos

La demanda desenfrenada de chips de memoria de alto rendimiento para inteligencia artificial ha provocado una crisis sin precedentes en la industria de semiconductores. Los grandes fabricantes de RAM han priorizado la producción para centros de datos y servidores de IA, dejando sin componentes a los fabricantes de smartphones económicos, lo que ya está presionando los precios y amenaza con eliminar millones de dispositivos del mercado global en 2024.
¿Qué está sucediendo en el mercado de memoria RAM?
La situación es clara: mientras el mundo entero se debate por acceder a los chips más avanzados para entrenar modelos de inteligencia artificial, la memoria RAM —ese componente fundamental que existe en absolutamente todo aparato electrónico— se ha convertido en un bien escaso. Las grandes corporaciones tecnológicas han desatado una carrera por asegurar la máxima cantidad de módulos de memoria de alto ancho de banda, destinados exclusivamente a sus centros de datos y servidores de IA.
Micron, una de las tres empresas que domina globalmente la producción de memoria RAM, fue la primera en sonar la alarma hace poco. La compañía ha sido clara: esto no es una escasez temporal. Según análisis de Phison, empresa que fabrica los controladores que permiten que los módulos de memoria se comuniquen entre sí, este 2024 se lanzarán entre 200 y 250 millones de smartphones menos de lo esperado. Es un número absolutamente estratosférico, pero lo más preocupante es que habrá fabricantes que simplemente desaparecerán del negocio.
El problema es simple en su estructura pero complejo en sus consecuencias: los productores de memoria —Micron, Samsung y SK Hynex principalmente— tienen una capacidad de producción limitada. Por cada recurso que destinan a fabricar memoria para equipos de inteligencia artificial, deben abandonar varios para la producción de RAM de consumo estándar. La cadena de suministro no tiene suficiente capacidad para satisfacer ambas demandas simultáneamente.
¿Cómo afecta esto a los smartphones económicos?
Aquí es donde el impacto se vuelve brutal para los usuarios y las empresas de tecnología. Para un fabricante de smartphones de gama baja o media, la memoria RAM representa aproximadamente el 20% del costo total del dispositivo. Cuando el precio de estos componentes se triplica —como está ocurriendo actualmente en algunos casos—, los márgenes de ganancia desaparecen completamente.
Los fabricantes enfrentan un dilema casi sin solución: pueden aumentar el precio de venta del teléfono en un 14% en promedio para compensar el costo adicional de la RAM, pero esto los hace completamente inviables en el segmento económico. Los consumidores simplemente no comprarían un celular de gama baja más caro, especialmente cuando pueden ver que los precios no aumentan en especificaciones como el procesador o las cámaras. La alternativa es no lanzar el dispositivo, lo que para marcas como Nothing —que ya ha anunciado que no presentará modelos de gama alta este año— representa un golpe existencial.
Lo que viene es un mercado bifurcado. Apple y Samsung, los dos gigantes que además son productores de memoria, pueden paliar esta crisis mejor que otros. Incluso podrían salir beneficiados, ya que cuando los consumidores ven que los smartphones de otras marcas suben de precio o desaparecen, tienden a migrar hacia estos dos fabricantes. Según datos del IDC (Corporación Internacional de Datos), el mercado de smartphones sufrirá este año la mayor caída en el número de unidades vendidas en más de una década, pero no será equitativo para todos.
Impacto en Colombia y Latinoamérica
En Colombia y el resto de Latinoamérica, esta crisis de RAM representa un riesgo particular. Nuestras economías dependen fuertemente de los smartphones de gama baja y media como punto de entrada para millones de usuarios que aún no tienen acceso a dispositivos móviles de última generación. Marcas como Motorola, Xiaomi y otras que compiten agresivamente en el segmento económico son las más vulnerables a esta escasez. Si estas empresas reducen su producción o abandonan el mercado, se verá directamente afectada la inclusión digital de Colombia y la región.
Además, el aumento de precios del 14% anual que proyecta el IDC tendría un impacto desproporcionado en el poder de compra promedio colombiano. Mientras en mercados desarrollados este aumento es absorbible, aquí representa una barrera significativa para el consumidor medio. Las tiendas de tecnología que dependen de la comercialización de dispositivos económicos también enfrentarán contracción en sus operaciones durante los próximos meses.
¿Qué esperar en los próximos meses?
Las voces desde dentro de la industria —SMIC, Intel y NVIDIA— coinciden en que esta crisis se extenderá más allá de 2024. Lenovo ya ha recomendado a los consumidores comprar dispositivos cuanto antes, si es que tienen planeado hacerlo. Los Samsung Galaxy S26 que ya han llegado mantienen precios similares a sus predecesores, pero sin aumentos en memoria RAM ni especificaciones clave, lo que evidencia que los fabricantes están ajustando sus ofertas para enfrentar la escasez.
Si planeas cambiar tu smartphone en los próximos meses, los analistas aconsejan no esperar. Los precios solo tienden a subir, las opciones de gama baja desaparecerán progresivamente y la disponibilidad se volverá más limitada. La recuperación del mercado se proyecta para 2027-2028, pero para muchos fabricantes más pequeños, simplemente no existirá para entonces. Es un tsunami que recién está comenzando a manifestarse en toda su magnitud.
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