Avenida Tianfu: la megavía de 150 km que redefine el urbanismo chino

China completó la construcción de la avenida Tianfu, el eje urbano más largo del mundo con 150 kilómetros de extensión. Este corredor metropolitano no es solo una carretera: es un instrumento de desarrollo económico que conecta múltiples ciudades y zonas de innovación en la provincia de Sichuan, con planes de expandirse aún más hacia el suroeste chino.
Cuando una avenida se convierte en corredor metropolitano
Lo que hoy conocemos como avenida Tianfu tiene raíces que se remontan a 1960, cuando las autoridades de Chengdu supervisaron la construcción de la Renmin Road, una vía de 64 metros de ancho que funcionaba como arteria principal de la ciudad. Durante décadas fue una avenida convencional, pero en 1997 todo cambió con la llegada del intercambiador Tianfu, una colosal infraestructura elevada que se extendía sobre los rieles del ferrocarril haciendo un arco de casi dos kilómetros. Este proyecto marcó el punto de quiebre: la avenida comenzó a extenderse hacia el sur, ampliando su alcance más allá de los límites tradicionales de la ciudad.
El gobierno municipal formalizó el nombre de Tianfu en 2004, dividiéndola en tres tramos —norte, central y sur—, pero la verdadera transformación llegó una década después. En 2012, las autoridades de Chengdu propusieron algo mucho más ambicioso: convertir Tianfu en un "eje central de cien millas" que no solo conectara barrios o distritos, sino ciudades enteras. Para 2016, el proyecto se había ampliado dramáticamente: el trazado alcanzaría la ciudad de Deyang por el norte y Renshou (en Meishan) por el sur. El resultado final es una vía de 150 kilómetros que atraviesa cuatro territorios administrativos distintos, un logro de ingeniería sin precedentes en escala urbana.
El nombre mismo cuenta una historia. Tianfu es el apodo histórico de la provincia de Sichuan: "Tierra de la Abundancia". Una región reconocida desde la antigüedad por su fertilidad y su riqueza cultural, cuya capital Chengdu ha sido durante décadas uno de los grandes motores económicos del oeste chino. Renombrar la avenida con este término no fue casualidad, sino una declaración de intenciones sobre el papel que jugaría en el desarrollo futuro de la región.
Infraestructura descomunal con propósitos estratégicos
Describir Tianfu como "solo una avenida" es minimizar su verdadera escala. En algunos tramos alcanza entre 14 y 16 carriles, incluyendo vías rápidas de circulación continua, carriles locales para acceso a negocios, amplias aceras, ciclovías y franjas ajardinadas. Los cruces más concurridos cuentan con pasos elevados para evitar congestión. Todo esto se integró sin interrumpir el flujo vehicular de una de las arterias más transitadas de Chengdu, un acto de planificación y ejecución que requirió coordinación extraordinaria.
A lo largo de su recorrido, Tianfu funciona como columna vertebral de puntos de interés emblemáticos. El New Century Global Center, considerado uno de los edificios más grandes del mundo por superficie construida, se ubica en su trazado. También está el lago Xinglong, con más de 66 hectáreas, apodado el "corazón verde de la ciudad". El intercambiador Tianfu destaca por su pilono en forma de "A" que alcanza 78 metros de altura, coronado con el símbolo del Pájaro del Sol de la antigua cultura Jinsha. En 2022, la zona de alta tecnología se reformó completamente para convertirse en un parque lineal urbano con ocho parques menores, seis kilómetros de paseo peatonal y dos grandes nodos de entrada, transformando la vía en algo más que infraestructura vehicular.
Pero el propósito principal no es meramente logístico. Tianfu conecta la Zona Económica de la Llanura de Chengdu con la Zona Económica del Sur de Sichuan, dos de los polos más dinámicos de la región. Concentra parques tecnológicos, sedes de multinacionales, centros financieros y la Tianfu New Area, una zona de desarrollo estatal creada específicamente para atraer innovación y urbanismo sostenible. Un informe de la Universidad Jiaotong del Suroeste identificó a Tianfu como "el eje económico norte-sur de Sichuan", posicionándola más allá de su función como simple carretera interurbana.
Impacto en Colombia y Latinoamérica: lecciones de visión a largo plazo
Para los urbanistas y tomadores de decisiones en Colombia y Latinoamérica, el proyecto Tianfu ofrece lecciones incómodas pero valiosas. Mientras China conecta ciudades a través de corredores de innovación integrados con espacios verdes y distritos especializados, la región latinoamericana sigue batallando con infraestructura fragmentada y conexiones interurbanas deficientes. El corredor Bogotá-Soacha-Facatativá o la propuesta de mejorar la vía a la Costa Atlántica palidecen ante la ambición de proyectos como Tianfu, que combina movilidad, desarrollo económico y sostenibilidad en una sola visión.
El modelo chino tampoco es replicable al pie de la letra en nuestro contexto: requiere escala económica, gobernanza centralizada y consenso político de largo plazo que América Latina aún construye. Pero el principio fundamental —que las vías no son solo canales de tránsito, sino instrumentos de transformación territorial y económica— debería informar proyectos como la futura ampliación de la avenida Medellín en Bogotá o la conexión entre ciudades en el eje Cauca-Valle. Colombia necesita pensar en corredores metropolitanos que integren vivienda, trabajo, innovación y ocio, algo que el urbanismo occidental tradicional separó pero que Tianfu reúne.
Qué esperar: la expansión continúa
El proyecto Tianfu aún no ha terminado. En enero de 2025, el tramo de Renshou fue abierto al tráfico, completando un segmento crucial del recorrido. Pero el gobierno municipal y las autoridades regionales ya tienen planes más ambiciosos: en enero de 2023, Meishan y Zigong firmaron un acuerdo para extender la avenida todavía más hacia el sur, pasando por Luzhou y llegando hasta Jiangjin, en la municipalidad de Chongqing. Si ese proyecto prospera, la longitud total del corredor podría superar los 400 kilómetros, transformándose en un eje rápido que conecte los dos grandes polos del suroeste chino: Chengdu y Chongqing, dos ciudades con más de 32 millones de habitantes combinados.
La avenida Tianfu es un recordatorio de que la infraestructura urbana del siglo XXI trasciende la ingeniería tradicional. Es política, es economía, es sostenibilidad y es visión de largo plazo todo junto. Mientras observamos cómo China expande sus corredores metropolitanos con la intención de crear regiones megaurbanas integradas, en Latinoamérica seguimos teniendo la conversación sobre si necesitamos mejorar las vías. Tal vez la verdadera pregunta sea: ¿qué ciudades queremos ser en 2050?
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