Datos en el fútbol: cómo un club español revoluciona la evaluación de jugadores

El Deportivo de la Coruña desarrolló internamente una plataforma digital que centraliza toda la información sobre sus jugadores, desde métricas de entrenamiento hasta historiales médicos. Este sistema, bautizado como "el Dash", funciona como el sistema nervioso digital del club y desafía la forma tradicional en que el fútbol profesional toma decisiones sobre fichajes y renovaciones.
El problema que ninguna plataforma resolvía
Durante años, los clubes de fútbol han invertido millones en software especializado para scouting y análisis de datos. Opta, Transfermarkt y otros proveedores ofrecen estadísticas detalladas de partidos, pero tienen una limitación crítica: están diseñados para ayudar a identificar y fichar nuevos talentos, no para entender el rendimiento real de los jugadores que ya están en la plantilla.
El Deportivo identificó una brecha importante en el mercado. Las herramientas comerciales no pueden capturar datos internos protegidos por ley: registros médicos, evaluaciones físicas de entrenamiento, datos GPS en sesiones de práctica, o análisis psicológicos de jugadores jóvenes. Tampoco contextualizan el rendimiento de forma inteligente. Un delantero puede marcar un gol pero tener un desempeño físico crítico; un equipo puede perder 0-1 pero haber jugado su mejor partido de la temporada. Las plataformas externas no hacen esas distinciones.
Nacho Lourido, director del departamento de tecnología analítica y deportiva del Deportivo, lo explica sin rodeos: "Las plataformas externas se enfocan en scouting, no en rendimiento. Nosotros necesitábamos un ERP deportivo". La respuesta fue construirlo ellos mismos.
Cómo funciona el Dash: integración total de datos
El Dash es una plataforma interna que actúa como un centro neurálgico digital. Todos los profesionales deportivos del club alimentan la base de datos desde su área: entrenadores, preparadores físicos, médicos, nutricionistas y psicólogos. Los dispositivos GPS que portan los jugadores durante entrenamientos vuelcan datos automáticamente. Las valoraciones subjetivas de los ojeadores se registran en una aplicación móvil propia. Los datos de competición llegan de proveedores externos como Opta. En la cantera, cada juvenil acumula un perfil desde sus primeros años de formación, permitiendo rastrear su evolución madurativa.
El resultado es un perfil acumulativo que trasciende lo que ocurre en el campo de juego. Cuando un técnico accede al dashboard de un futbolista, visualiza rendimiento en competición, historial médico, evolución física, datos GPS acumulados, valoraciones de scouts y, en cantera, trayectoria completa desde edades tempranas. Los cuadros de mando se adaptan al usuario: la dirección deportiva ve una panorámica general; el preparador físico recibe alertas de sobrecarga; el entrenador de categorías menores observa la evolución madurativa. Es una misma base de datos con múltiples ventanas.
Lo sofisticado no son las métricas evidentes como goles o asistencias, sino variables personalizadas: iniciativa de juego (ritmo de circulación y dominio territorial), eficacia en construcción (cómo se llega al área rival, no solo si se llega), o pases permitidos por acción defensiva (cuántos toques da el rival antes de perder el balón). La plataforma contextualiza incluso por momentos del partido. "El plan de juego cambia cuando alguien mete el primer gol", señala Lourido. Las métricas distinguen rendimiento antes y después de que el marcador altere la dinámica.
Detalles que revelan madurez del sistema
En la cantera, el Dash detecta patrones invisibles sin datos acumulados. El club mide edad biológica frente a cronológica para decidir ascensos. Un jugador de 15 años que ya produce esfuerzos superiores a 30 km/h puede recibir el perfil de "superviviente" sin ser penalizado, simplemente protegido en su desarrollo. Eso es información que ningún Excel convencional proporciona.
Un aspecto que muestra reflexión es qué datos NO alimentan el algoritmo. Los datos psicológicos existen (el psicólogo del primer equipo come con jugadores, viaja en giras, está en el campo), pero no mueven la aguja en rankings de rendimiento. "Nos parece una frivolidad que entren en un algoritmo", admite Lourido. Estos datos activan protocolos de cuidado, pero no califican objetivamente al futbolista. Las valoraciones de ojeadores, procesadas con IA, se integran como una fuente equiparable al GPS, sin reemplazar el ojo humano, solo conectándolo con el resto del ecosistema de datos.
Impacto en Colombia y Latinoamérica
En Colombia y Latinoamérica, los clubes profesionales están en una encrucijada. Equipos como Atlético Nacional, Millonarios y Cali invierten en análisis de datos, pero frecuentemente dependen de proveedores externos fragmentados. El modelo del Deportivo ofrece una lección: la verdadera ventaja competitiva está en integrar y contextualizar datos propios. Clubes colombianos que desarrollen sistemas similares podrían identificar talentos jóvenes con mayor precisión, reducir lesiones mediante monitoreo físico inteligente, y negociar renovaciones con información propia en lugar de confiar en valuaciones de mercado genéricas como Transfermarkt.
Para la formación de futbolistas en la región, este enfoque tiene implicaciones profundas. En Colombia, donde la detección de talentos sigue siendo ampliamente intuitiva, un sistema que rastree maduración biológica versus cronológica podría evitar que promesas jóvenes sean sobre-exigidas o sub-valoradas. Los clubes que logren implementar metodologías similares tendrán ventaja no solo en el mercado internacional de fichajes, sino en cómo desarrollan sus propias canteras.
Qué esperar: el futuro más allá de los jugadores
Cuando se le pregunta por el siguiente paso, Lourido no habla de inteligencia artificial más capaz, sino de entrenadores. "Me costaría encontrar una plataforma de scouting de entrenadores. De jugadores hay 200.000". Los datos para evaluar técnicos existen: si confían en jóvenes, si ajustan táctica en desventaja, si sus equipos mejoran con las jornadas. Pero nadie los estructura. En una industria obsesionada con cuantificar cada sprint, la figura con más influencia en el rendimiento colectivo sigue evaluándose por intuición.
El Dash no inventa información nueva ni predice el futuro. Hace algo más modesto pero valioso: evita que se pierda lo que el club ya sabe. En fútbol, donde decisiones se toman en caliente y el resultado del último partido a menudo eclipsa tendencias de veinte jornadas, contar con un sistema que acumula y estructura todo el conocimiento disponible es ventaja significativa. El Deportivo tradujo su máxima histórica "orden y talento" al terreno digital: "Ordenamos el talento también fuera del campo".
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