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De fabricar cajones a sostener la IA: la historia del nuevo hombre más rico de Taiwán

De fabricar cajones a sostener la IA: la historia del nuevo hombre más rico de Taiwán

Cuando una crisis casi mata su negocio en el año 2000, Lin Tsung-chi encontró un mercado inesperado que lo catapultaría a la cima de las fortunas mundiales. Hoy, su empresa King Slide fabrica los raíles por donde se deslizan los servidores de inteligencia artificial más caros del planeta, generando márgenes de ganancia que superan incluso a Nvidia.

Índice
  1. Del mueble al centro de datos: el pivote que cambió todo
  2. Cuando los raíles valen más que los chips
  3. La lluvia de oro y sus limitaciones
  4. El legado de los vendedores de palas

Del mueble al centro de datos: el pivote que cambió todo

La historia comienza en Kaohsiung, una ciudad portuaria del sur de Taiwán. En 1986, Lin Tsung-chi fundó King Slide con un objetivo modesto pero claro: fabricar herrajes y tiradores para muebles, aprovechando el boom de construcción que vivía China en ese momento. Durante años, la empresa funcionó sin mayores sobresaltos hasta que llegó el año 2000 y el modelo de negocio se derrumbó casi por completo.

Un cliente que representaba el 40% de los ingresos pidió una rebaja del 30% en sus pedidos. Cuando Lin Tsung-chi se negó a aceptar esas condiciones, la compañía perdió casi la mitad de su plantilla. Era una encrucijada: desaparecer o reinventarse. Eligió lo segundo.

Buscando nuevos mercados, King Slide descubrió un nicho que parecía sacado de la nada: las guías deslizantes para las bandejas de servidores en los centros de datos. No tardó en recibir pedidos de gigantes como Compaq e IBM. Pero fue con la explosión de la inteligencia artificial donde el negocio pasó de rentable a extraordinario.

Cuando los raíles valen más que los chips

Las cifras que King Slide publicó en el segundo trimestre de 2024 resultan casi incrédulas. La empresa logró un margen bruto del 87,4%, superando ampliamente al 75% que genera Nvidia con sus procesadores. Entre enero y julio, facturó 622 millones de euros, lo que representó un crecimiento del 136% respecto al año anterior.

El rol de King Slide es crítico en la arquitectura de los centros de datos modernos. Sus raíles sostienen las bandejas donde se montan las GPU más costosas del mundo, como las del rack GB200 NVL72 de Nvidia, que reúne 72 procesadores. Es un trabajo de precisión extrema: una caída, un desalineamiento mínimo, y se pierden millones de dólares en hardware.

“Las GPU son demasiado caras para arriesgarse a que se caigan. Nuestros raíles garantizan que eso nunca ocurra”, explicó Jane Lin, hija del fundador y actual presidenta de King Slide, a Bloomberg. La firma controla hoy más del 70% del mercado de raíles de gama alta para servidores de IA, un dominio que surgió casi por accidente hace dos décadas.

La lluvia de oro y sus limitaciones

El impacto en la fortuna personal de Lin Tsung-chi fue vertiginoso. En agosto pasado, cuando las acciones de King Slide superaron los 10.000 dólares taiwaneses, su patrimonio saltó en una sola jornada 1.800 millones de dólares. Su fortuna total alcanzó 19.500 millones, lo que lo convirtió en la persona más rica de Taiwán. Aunque las acciones se han moderado desde entonces, su riqueza actual se estima en 18.300 millones de dólares.

Sin embargo, el propio Lin Tsung-chi no pierde de vista la volatilidad del momento. “Es como si llovieran lingotes de oro del cielo”, dijo a Bloomberg, pero aclaró que caen “a una velocidad increíble”. Su mayor preocupación: que King Slide no logre desarrollar a tiempo los productos de la próxima generación. Después de vivir una crisis que casi lo arruina, sabe que en la tecnología no hay garantías.

El legado de los vendedores de palas

La historia de King Slide replica un patrón histórico bien documentado. Durante la fiebre del oro de California en el siglo XIX, quienes más dinero ganaron no fueron necesariamente quienes encontraron oro, sino quienes vendían las herramientas: Levi Strauss con sus pantalones, Samuel Brannan con sus palas. En la era de la IA, esos vendedores de palas son empresas como King Slide, que fabrica raíles, o Guangdong Dtech, que produce microbrocas para perforar placas de servidores.

Bloomberg ha identificado al menos siete casos de estos “proveedores de infraestructura” de la IA que han acumulado más de 62.000 millones de dólares en riqueza adicional para sus accionistas. El fenómeno es tan significativo que en Taiwán, las 50 mayores fortunas sumaron un récord de 308.000 millones de dólares recientemente.

El mensaje es claro: mientras el mundo enfoca sus ojos en OpenAI, Anthropic y Nvidia, están emergiendo en las sombras otros ganadores silenciosos de la revolución IA, empresas especializadas en los detalles técnicos que hacen posible que la inteligencia artificial funcione a escala global.

Con información de Xataka.

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