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De los cajones a los centros de datos: la historia del hombre más rico de Taiwán

De los cajones a los centros de datos: la historia del hombre más rico de Taiwán

Un octogenario que comenzó fabricando tiradores para puertas de muebles es hoy el hombre más rico de Taiwán con una fortuna estimada en 18.300 millones de dólares. La clave de su éxito no está en los chips o en el software, sino en algo mucho más físico: los raíles metálicos que permiten que las GPUs de miles de servidores no caigan al suelo.

Índice
  1. Cómo cambió el rumbo de King Slide
  2. La IA como multiplicador de fortuna
  3. La fortuna de un superviviente
  4. La lección de los vendedores de palas

Cómo cambió el rumbo de King Slide

Lin Tsung-chi fundó King Slide en 1986 en Kaohsiung, una ciudad portuaria del sur de Taiwán, con un plan simple: aprovechar el boom de la construcción en China para vender herrajes de calidad. Durante años, la empresa funcionó sin mayores sobresaltos hasta que llegó el año 2000 con un golpe demoledor.

Un cliente que representaba el 40% de los ingresos de King Slide exigió una rebaja del 30% en los precios. Lin Tsung-chi se negó. La consecuencia fue brutal: en el ejercicio siguiente, la empresa perdió casi la mitad de su plantilla y quedó al borde del colapso. Para muchos, habría sido el final de la historia. Para Lin, fue el punto de quiebre que lo obligó a reinventarse.

Ante la presión de sobrevivir, el fundador comenzó a buscar nuevos mercados para sus productos. Fue entonces cuando descubrió un nicho inesperado: las guías deslizantes que se utilizan en las bandejas de los servidores dentro de los centros de datos. No era el mercado más sexy, pero estaba en el lugar correcto en el momento preciso.

La IA como multiplicador de fortuna

King Slide no tardó en recibir encargos de Compaq e IBM. Pero el verdadero despegue llegó con la explosión de la inteligencia artificial. Hoy, la empresa fabrica los raíles por los que se deslizan servidores cargados de GPUs y memoria RAM en centros de datos de todo el mundo. Se estima que controla más del 70% de los raíles de gama alta para servidores de IA.

Los números son casi surrealistas. En el segundo trimestre de este año, King Slide logró un margen bruto del 87,4%. Para comparar: Nvidia, que fabrica los chips que van montados en esas bandejas, apenas alcanzó el 75%. Entre enero y julio, la empresa facturó 622,80 millones de euros, un aumento del 136,58% respecto al año anterior. En solo cuatro años, la valoración de la compañía pasó de 1.300 millones de dólares a 43.100 millones.

Jane Lin, hija del fundador y actual presidenta de King Slide, lo explicó así: “Las GPU son demasiado caras para arriesgarse a que se caigan. Nuestros raíles garantizan que eso nunca ocurra”. Dicho de otra forma, King Slide no vende raíles; vende tranquilidad a inversiones multimillonarias.

La fortuna de un superviviente

Las acciones de King Slide se dispararon en agosto, superando los 10.000 dólares taiwaneses. En un solo día, Lin Tsung-chi sumó 1.800 millones de dólares a su patrimonio y se convirtió en la persona más rica de Taiwán, superando incluso a Pierre Chen, fundador de Yageo. Aunque las cotizaciones se han moderado, su fortuna sigue rondando los 18.300 millones de dólares.

Pero Lin no celebra con la ingenuidad de alguien que acaba de ganar la lotería. “Es como si llovieran lingotes de oro del cielo”, dijo a Bloomberg. El problema, agregó, es que caen a “una velocidad increíble. Si no eres lo bastante rápido, no podrás atraparlos”. Y nadie sabe cuánto durará esa lluvia de oro.

Como superviviente de la crisis del 2000, Lin mantiene una paranoia productiva. “Todos los días estoy contento y preocupado a la vez. Mi mayor preocupación es que no podamos desarrollar a tiempo el producto de la próxima generación”, confesó recientemente. Es la mentalidad de quien ya ha visto cómo se puede perderlo todo en cuestión de meses.

La lección de los vendedores de palas

La historia de King Slide no es única. En la fiebre del oro de California del siglo XIX, los que realmente se enriquecieron no fueron solo los mineros, sino los vendedores de picos y palas: Levi Strauss y Samuel Brannan hicieron sus fortunas abasteciendo a los buscadores. Lo mismo está ocurriendo con la IA. Las “palas” de hoy son raíles, microbrocas y memoria RAM.

En China, Guangdong Dtech fabrica microbrocas para perforar las placas de los servidores y es la mayor del mundo en su categoría. Su fundador, Wang Xin, tiene un patrimonio de 11.600 millones de dólares. Bloomberg ha identificado al menos siete casos de estos “vendedores de palas” de la IA con más de 62.000 millones en riqueza acumulada solo para sus accionistas.

La moraleja es simple pero poderosa: mientras todos persiguen las startups de IA que prometen revolucionar el mundo, los verdaderos magnates están en los detalles. En las cosas que nadie nota, pero que todo el mundo necesita.

Con información de Xataka.

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