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El salario que se multiplica: por qué las empresas reparten acciones a empleados

El salario que se multiplica: por qué las empresas reparten acciones a empleados

En Silicon Valley está ocurriendo algo que hasta hace poco parecía impensable: vendedores, especialistas en marketing e ingenieros junior reciben parte de su sueldo no en dinero, sino en acciones de la empresa. Es un cambio silencioso pero acelerado que desafía décadas de negociación salarial tradicional.

Índice
  1. De ejecutivos a la sala de ventas
  2. ¿Por qué aceptar una apuesta con riesgo?
  3. Una tendencia de largo aliento, no una moda
  4. El impuesto es cómplice del cambio
  5. Lo que esto significa realmente

De ejecutivos a la sala de ventas

Las opciones de acciones siempre fueron el juguete de los CEO y la alta dirección. Era su forma de garantizar que los líderes estuvieran alineados con el crecimiento empresarial: si la compañía prosperaba, sus bolsillos también. El resto de los empleados cobraba en efectivo y listos.

Pero esa brecha se está cerrando más rápido de lo que nadie esperaba. Un análisis de 8.000 concesiones en 480 empresas realizado por Deel, una plataforma de recursos humanos, reveló que los equipos de ventas que reciben acciones crecieron casi 30% desde mediados de 2025. Marketing subió 24% en el mismo período. Los ingenieros, quienes ya accedían con más facilidad a estos beneficios, muestran un crecimiento plano, probablemente porque ya la mayoría lo tenía.

A nivel general, un estudio del economista Jakob Brounstein para Revelio Labs muestra que el 70% de los empleados en grandes tecnológicas recibe acciones, aunque solo el 35,8% de las empresas las ofrecen. La concentración está en las gigantes cotizadas: son ellas las que pueden permitirse esta modalidad.

¿Por qué aceptar una apuesta con riesgo?

La respuesta es simple: el salario fijo está perdiendo poder de compra. Lleva años por debajo de la inflación. Aunque negocies un aumento anual, si no supera el IPC, tu dinero cunde menos cada año. Es una batalla que los empleados van perdiendo.

Las acciones, en cambio, prometen algo distinto: multiplicarse. Si la empresa crece, el valor de tu participación sube. No es garantizado, pero es la única forma que muchos trabajadores ven de no quedarse rezagados. Lauren Thomas, economista de Deel, lo resume bien: “Se está convirtiendo en una parte fundamental de la compensación, pero no es lo mismo que un salario”. Con eso quiere decir que no puedes predecir qué tendrás en tu cuenta al final del mes.

Los empleados de Nvidia y SpaceX son el ejemplo vivo. Algunos se hicieron millonarios porque apostaron a acciones en empresas que explotaron en valor. Esos casos funcionan como imanes mentales: todos queremos ser el siguiente.

Una tendencia de largo aliento, no una moda

Esto no es un arrebato de Silicon Valley. Un estudio en la revista International Review of Applied Economics documenta que los trabajadores estadounidenses con acciones pasaron de 10 a 14 millones entre inicios de los 2000 y 2025. Es un crecimiento sostenido, no un pico.

El origen es lógico: cuando hay escasez de talento calificado, una simple nómina no basta para retener gente. Las acciones crean un vínculo más profundo porque incentivan al empleado a trabajar por el éxito de la empresa, sabiendo que se beneficiará directamente. Es psicología empresarial pura.

De hecho, en las grandes corporaciones cotizadas, las acciones ya representan el 71,6% del sueldo promedio de un consejero delegado. No es complemento: es el salario.

El impuesto es cómplice del cambio

Hay otro factor que acelera esto: la fiscalidad favorece las acciones sobre el salario. Los impuestos sobre rendimientos del trabajo son más altos que los que aplican a operaciones financieras como la venta de acciones. Entonces, un CEO que recibe un dólar de nómina y un gran paquete de acciones paga menos impuestos que si recibiera todo en dinero.

Los gobiernos se están dando cuenta de que esto es una tendencia irreversible y están adaptando sus leyes. Alemania reformó su Ley de Financiación en 2024, ampliando la exención fiscal por acciones de 1.440 euros a 2.000 euros y extendiendo el plazo de tributación a 15 años. El resultado: empleados alemanes que reciben acciones subieron 62% entre el primer semestre de 2025 y el mismo período de 2026.

Reino Unido también ajustó velas. Desde abril de 2026, duplicó el límite de opciones que cada empresa puede repartir y triplicó el techo de activos para acceder a beneficios fiscales especiales para startups.

Lo que esto significa realmente

Estamos ante un cambio en cómo se entiende el salario. Ya no es solo dinero que te permite vivir hoy, sino una apuesta sobre dónde trabajarás mañana. Para algunos empleados, especialmente los jóvenes sin cargas fuertes, es una oportunidad real. Para otros, es un riesgo que no pueden permitirse tomar.

Lo cierto es que las empresas encontraron una forma ingeniosa de vincular los incentivos de sus empleados con los suyos propios, mientras que el gobierno les pone el piso fiscal para hacerlo. Y los trabajadores, enfrentados a salarios que pierden valor año tras año, empiezan a verlo no como una rareza de ejecutivos millonarios, sino como la única forma de no perder en la carrera contra la inflación.

Con información de Xataka.

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