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El único duelo submarino bajo el agua que la historia jamás repetirá

El único duelo submarino bajo el agua que la historia jamás repetirá

Febrero de 1945. Frente a Noruega, un submarino británico disparó cuatro torpedos sin poder ver su objetivo, sin poder rastrearlo con sonar activo, solo escuchándolo en la oscuridad. Lo que pasó después se convirtió en un hito único en la guerra naval.

Índice
  1. La trampa en el Atlántico Norte
  2. Escuchar en lugar de ver
  3. Resolver lo imposible con matemáticas
  4. Lo que nunca se repitió

La trampa en el Atlántico Norte

El HMS Venturer, comandado por Jimmy Launders, no buscaba casualidad ese día. Los británicos habían descifrado transmisiones Enigma y sabían exactamente qué era lo que venía: el U-864, un enorme submarino alemán Type IXD2 cargado con tecnología militar, documentación de guerra y decenas de toneladas de mercurio destinadas a Japón. Era la Operación Caesar: Alemania intentaba transferir know-how estratégico a su aliado asiático antes del colapso.

El problema para los alemanes fue que sus motores defectuosos hacían demasiado ruido. El U-864 había encallado durante la misión, pasado por reparaciones en Noruega, y ahora viajaba con un sonido anormalmente reconocible. Su comandante, Ralf-Reimar Wolfram, recibió orden de regresar hacia Bergen. Sin saberlo, navegaba directo hacia donde lo esperaba el Venturer.

Escuchar en lugar de ver

La decisión tácica más importante ocurrió antes del encuentro. Launders deliberadamente evitó activar el ASDIC, el sonar activo de la época. Sí, habría facilitado localizar al enemigo, pero también habría expuesto su posición. En su lugar, confió en los hidrófonos pasivos: simplemente escuchar.

Cuando el operador de hidrófonos del Venturer detectó un ruido anómalo (inicialmente confundido con un pesquero), Launders investigó a través del periscopio y confirmó lo que parecía ser el snorkel del U-864. Comenzó entonces una persecución silenciosa de tres horas. El submarino alemán permanecía sumergido, navegando en zigzag, mientras que la batería británica se agotaba lentamente. Launders no podía esperar indefinidamente.

Resolver lo imposible con matemáticas

Aquí está el verdadero problema: hundir un barco desde un submarino era rutina. Hundir otro submarino completamente sumergido era territorio inexplorado. Los sistemas de la época permitían estimar curso y posición horizontal, pero determinar con precisión la profundidad del objetivo era adivinanza educada.

Los torpedos de 1945 no eran armas guiadas inteligentes. No podían buscar nada. Launders enfrentaba un rompecabezas tridimensional: dónde estaba el U-864, hacia dónde iba, a qué profundidad navegaba y dónde estaría cuando los torpedos llegaran, todo mientras el objetivo realizaba maniobras evasivas.

A las 12:12 del 9 de febrero, tomó su decisión. El Venturer lanzó cuatro torpedos separados por aproximadamente 17,5 segundos cada uno, configurados para diferentes profundidades y soluciones de tiro. No estaba disparando al punto donde estaba el enemigo: estaba creando una trampa tridimensional alrededor de los lugares donde calculaba que podría encontrarse después.

El U-864 detectó los ataques. Los tres primeros fallaron. El cuarto impactó, partió el casco y hundió el submarino con 73 personas a bordo.

Lo que nunca se repitió

Otros submarinos han hundido submarinos antes y después. Pero hay una diferencia crucial: la víctima normalmente estaba en superficie o en circunstancias muy diferentes. El enfrentamiento entre el Venturer y el U-864 sigue siendo el único caso documentado en que un submarino hundió deliberadamente a otro mientras ambos estaban completamente sumergidos.

En 2003, más de medio siglo después, buceadores noruegos localizaron los restos del U-864 cerca de la isla de Fedje. Los 150 metros de profundidad que circulan en las historias no corresponden a dónde estaba cuando fue atacado, sino al fondo marino donde terminó el pecio. Adentro seguía el mercurio destinado a Japón, sus recipientes corroídos convirtieron el lugar en un problema ambiental que Noruega aún debate cómo resolver.

Lo extraordinario del episodio no es solo que haya ocurrido, sino que ocurriera cuando la tecnología submarina era aún primitiva comparada con lo que vino después. Launders resolvió un problema de cálculo balístico avanzado con hidrófonos, observaciones parciales por periscopio y cuatro torpedos sin capacidad de búsqueda autónoma. Algo que hoy parece más imposible que nunca de repetir exactamente igual.

Con información de Xataka.

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