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Galaxy Z Flip8: Samsung repite fórmula y eso ya no alcanza

Galaxy Z Flip8: Samsung repite fórmula y eso ya no alcanza

Samsung lanzó el Galaxy Z Flip8 con cambios tan discretos que da la sensación de estar ante una versión pulida del modelo anterior. Después de una semana de uso intenso, la realidad es más matizada: es un buen móvil plegable, pero a este precio, “bueno” ya deja de ser suficiente.

Índice
  1. Menos grosor, mismo corazón
  2. Rendimiento atrapado en un cuello de botella
  3. Batería: el problema que no se resuelve
  4. Cámaras: correctas, pero sin carácter
  5. ¿Vale 1.300 euros?

Menos grosor, mismo corazón

Lo primero que llama la atención al sacar el Flip8 de la caja es su familiaridad. Pesa menos (180 gramos), mide 13,1 milímetros de grosor cuando está plegado y mantiene el mismo tamaño cuando lo despliegas. No son cambios espectaculares, pero sí notables si lo agarras después de pasar semanas con el Flip7.

La bisagra Flex Titanium es donde Samsung invirtió esfuerzo de verdad. El pliegue se nota menos al tacto, y por primera vez en generaciones, tienes que buscar la arruga para verla. Cuando la deslizas por la pantalla la sientes, pero en el día a día —scrolleando redes o viendo vídeos— casi olvidas que está ahí. Es un progreso genuino que demuestra que el fabricante coreano sigue refinando lo que hace bien.

El problema persiste donde siempre: es imposible desplegar el teléfono con una sola mano. Para un dispositivo que abres y cierras varias veces al día, eso debería ser una prioridad resuelta hace dos generaciones.

Rendimiento atrapado en un cuello de botella

Samsung reservó el Snapdragon 8 Elite para sus modelos Fold. El Flip8 se queda con el Exynos 2600, un procesador que sobre el papel mejora un 39% en CPU respecto al modelo anterior. Suena bien hasta que lo usas intensamente.

El teléfono se calienta con facilidad, especialmente en juegos pesados como Delta Force. La caída de rendimiento conforme pasan los minutos es brutal: si tu plan es jugar algo exigente, este no es tu dispositivo. Para TikTok, WhatsApp, redes sociales y contenido multimedia casual, funciona sin problemas. Esa es su zona de confort, y la firma lo sabe.

El modem vuelve a mostrar instabilidad en conexiones 5G y WiFi en contextos donde otros teléfonos no tienen problema. No es un fallo crítico, pero es una molestia innecesaria en un terminal de 1.300 euros.

Batería: el problema que no se resuelve

Con uso moderado alcanzas seis o siete horas de pantalla encendida repartidas en dos días. Si usas GPS, juegas o trabajas intensamente, necesitarás pasar por el cargador por la noche. Eso es lo esperado. Lo que no es aceptable es que Samsung siga atascado en 25W de carga rápida.

Aquí es donde la lógica falla: Samsung tiene tecnología de silicio-carbono. Pudo mantener el grosor del Flip7 e instalar una batería de 5.000 mAh. En cambio, redujo el grosor 0,6 milímetros y dejó los 4.300 mAh sin cambios. El resultado es un teléfono más delgado, pero sin mejora en autonomía, y con una velocidad de carga que no compite con dispositivos similares.

Cámaras: correctas, pero sin carácter

La setup fotográfica no cambió desde el Flip7: 50 MP en el principal, 12 MP en ultra gran angular y 10 MP en la interna. Sin zoom óptico. Los resultados son competentes pero previsibles: fotos bien procesadas, colores equilibrados, sin sorpresas.

El zoom digital funciona aceptablemente hasta x2, pero a partir de x4 la calidad decae notablemente. Es el precio de no tener un telephoto dedicado. De noche, el sistema se tambalea: la estabilización falla, los colores se lavan y los detalles desaparecen. Una de las grandes decepciones de este modelo.

El punto fuerte inesperado: los selfies con la cámara frontal interna salen excelentes. Y si usas el modo plegable para activar la cámara trasera como espejo, consigues selfies de calidad sensacional. Es un detalle que demuestra cómo Samsung aprovecha el formato en cosas pequeñas.

¿Vale 1.300 euros?

El Galaxy Z Flip8 es un buen móvil plegable. Sigue siendo la mejor opción si realmente quieres compacidad extrema. Pero “bueno” ya no es suficiente a este precio. Por 1.300 euros hay alternativas no plegables que ofrecen mejor cámara, mejor batería y mejor rendimiento sostenido.

Samsung sabe hacer plegables y lo demuestra cada año. El problema es que dejó de innovar en el Flip hace dos generaciones. Mientras el Z Fold8 dio el salto esperado este año, el Flip apenas pulió lo existente. Para los que buscaban ese sprint de mejora, la espera continúa.

Síntesis: perfecta para quienes necesitan compacidad absoluta y no les importa sacrificar autonomía o potencia fotográfica. Para el resto, es un “casi” que duele de pronunciar a este precio.

Con información de Xataka.

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