Durante años la respuesta era obvia: OLED. Pero 2026 está reescribiendo esa historia, y Hisense acaba de demostrar que los televisores con tecnología RGB MiniLED no solo igualan la calidad de imagen de los LED tradicionales: los dejan en la cantera. Lo impresionante no es solo la imagen. Es el precio.
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Dos televisores en una sola pantalla
Después de tres semanas usando el Hisense UR9S de 65 pulgadas como televisor principal, la sensación es contradictoria. No porque el televisor falle, sino porque literalmente funciona como dos aparatos distintos dependiendo de qué veas.
Cuando reproduces contenido SDR —esos canales de televisión abierta, Netflix en calidad estándar, series antiguas— el procesado de imagen no alcanza el nivel de refinamiento de Sony o Samsung. Las texturas se suavizan más de lo deseado, los negros tienden a convertirse en grises muy oscuros, y en escenas oscuras pueden aparecer esos artefactos molestos. Aquí el televisor cumple, pero sin brillo.
Luego llega el contenido en HDR, y es como si le hubieran encendido el turbo. Los casi 3.500 nits que promete Hisense (en ventana del 10%) no son un número inventado por marketing: se ven en pantalla. Los colores explotan, el contraste se comporta como en los OLED más caros, y el detalle en las sombras es impresionante. Con Dolby Vision el panel despliega todo su potencial: los rojos vibrantes, los dorados brillantes, las transiciones suaves entre luces y sombras.
Donde está el truco: procesado y ángulos
La debilidad del UR9S está donde Hisense debía elegir dónde meter el cuchillo para bajar el precio. Los algoritmos de mejora de imagen claramente son menos sofisticados que los de sus rivales, eso es evidente. Pero aquí viene lo interesante: esto solo importa si ves mucho contenido SDR de baja calidad.
Los ángulos de visión siguen siendo un punto débil típico de los LCD, incluso con esta tecnología RGB. Si necesitas ver el televisor desde un ángulo extremo, un OLED seguirá siendo mejor opción. El panel antirreflejos ayuda en salones luminosos pero también diluye un poco el contraste, un compromiso inevitable.
Lo que Hisense acertó a pulso
El diseño es sorprendentemente premium para el precio. Un perfil de apenas 45 milímetros, una peana robusta y minimalista, altavoces laterales inclinados hacia adelante. El mando solar frontal es un detalle que muchas marcas caras pasan por alto. La batería de USB-C es un añadido, pero realmente no la necesitas.
El sistema operativo VIDAA ha evolucionado de manera notable. Ya no es ese sistema funcional pero rezagado que era hace años. Navega rápido, responde con agilidad, y la curaduría de apps es completa: todas las plataformas grandes están aquí. El único detalle molesto es ese mensaje de ahorro energético que aparece cada vez que cambias modo de imagen, incluso cuando supuestamente lo desactivaste.
El audio firmado por Devialet es otro acierto. Con 90W distribuidos en una configuración 4.1.2, no compite con una barra de sonido, pero suena genuinamente bien. El modo Teatro expande la escena sonora más allá de los límites físicos de la pantalla, algo que notarás especialmente en películas como Interstellar.
Para jugadores, una bendición
Los gamers están celebrando los RGB MiniLED en redes. El UR9S llega con tres puertos HDMI 2.1 completos, soporte para VRR y 170 Hz de refresco (180 Hz en modelos más grandes). Tienes lo mejor del OLED —colores HDR espectaculares, sin compromiso— sin el riesgo de quemado de pantalla. El input lag es imperceptible.
La única friccción que encontramos fue con G-Sync en una GPU Nvidia RTX 2070: requirió ajustes manuales para desbloquear toda la funcionalidad, pero eso es una particularidad, no una regla general.
El precio que cambia todo
Aquí está el verdadero golpe: el UR9S de 65 pulgadas ronda los 1.500 euros. El de 75 pulgadas sale por 2.200, y el de 85 pulgadas por 2.700. Para comparar: el TCL RM9L de 85 pulgadas cuesta 5.000 euros. La Sony Bravia 9 II, 4.500.
No es que el Hisense sea el doble de barato que sus rivales. Es más que eso: es que logra 90 por ciento de la calidad de imagen por 30 por ciento del precio. Ese es el salto que cambia un mercado.
¿Deberías comprarlo?
Si tienes un salón luminoso y ves mucho deporte, películas y series en HDR, la respuesta es un sí sin dudarlo. Es una de las compras más inteligentes del mercado ahora mismo. Si tu dieta es principalmente contenido SDR, un OLED de LG o Samsung sigue siendo más equilibrado. Pero si lo que buscas es una experiencia cinematográfica en HDR sin hipotecarte, el UR9S es difícil de vencer.
Hisense no ha inventado la rueda. Pero ha hecho exactamente lo que el mercado necesitaba: traer una tecnología que parecía reservada para los ricos a un rango de precios donde la gente normal puede considerarla. Eso merece reconocimiento.
Con información de Xataka.


