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Millonarios de Silicon Valley eligen Uruguay para fundar su ciudad privada

Millonarios de Silicon Valley eligen Uruguay para fundar su ciudad privada

Tras años buscando el lugar perfecto, el cofundador de Praxis descartó el Mediterráneo y Groenlandia para fincar su ambicioso proyecto de ciudad-estado en Uruguay. La iniciativa promete ser una comunidad hiperconectada y autogobernada, con inversiones que rondan los mil millones de dólares en sus primeros años.

Índice
  1. De Discord a la realidad: así nació Praxis
  2. El periplo por encontrar ubicación: del Mediterráneo a las aguas frías
  3. Uruguay: la Suiza de Sudamérica (según Brown)
  4. Promesas sobre papel: el cuello de botella
  5. Antecedentes que generan cautela

De Discord a la realidad: así nació Praxis

La historia de Praxis es tan digital como el ecosistema que la rodea. Nació en chats de Discord, Telegram y Signal entre empresarios anarcocapitalistas, inversores en criptomonedas y gente adinerada de Manhattan. Su inspiración viene del concepto de “estado red” desarrollado por Balaji Srinivasan, exdirector de tecnología de Coinbase, quien propone que comunidades online con valores compartidos pueden comprar territorio y solicitar reconocimiento internacional.

Dryden Brown, el impulsor detrás del proyecto, admitió hace poco que durante la pandemia comenzó a leer “contenido conservador extraño en internet” y luego invitó a personas afines a fiestas de lujo. Así, de manera orgánica, el proyecto tomó forma. Hoy cuenta con más de 4.000 personas dispuestas a mudarse, según reportó The New York Times.

El modelo financiero funcionó mediante “visados de acero” —membresías que garantizan compromiso con la iniciativa— y atrajo inversión de fondos de capital riesgo vinculados a nombres como Sam Altman y Peter Thiel. Para 2023, Praxis había recaudado casi 20 millones de dólares.

El periplo por encontrar ubicación: del Mediterráneo a las aguas frías

El primer intento apuntaba al Mediterráneo. Brown planeaba una comunidad de unas 10.000 personas en aproximadamente 400 hectáreas, pero el equipo descartó esta opción por su proximidad a conflictos activos en la región.

La siguiente parada fue Groenlandia. Con el optimismo de quien tiene dinero en abundancia, Brown llegó con intención de compra. Sin embargo, se topó con dos barreras: el orgullo de los groenlandeses, que encontraron la propuesta “casi condescendiente”, y un marco legal imposible de saltarse. La ley de autogobierno de 2009 exige aprobación del parlamento groenlandés, un referéndum y consentimiento del parlamento danés. El sueño ártico quedó en el papel.

Uruguay: la Suiza de Sudamérica (según Brown)

Uruguay emergió como la opción ganadora, aunque no por razones románticas. El país ofrece estabilidad institucional, reglas fiscales claras y un beneficio específico para nuevos residentes: exoneración tributaria de hasta 11 años. Brown lo describe con jerga surfera como una “vibra de Suiza en Sudamérica” con “olas geniales”.

La llegada de Praxis se acopla a un proyecto inmobiliario existente llamado +Colonia, ubicado en Colonia del Sacramento, a unos 45 kilómetros de Buenos Aires. Eduardo Bastitta, exasesor económico de Javier Milei e impulsor de +Colonia, negoció una integración entre ambos proyectos con una inversión proyectada de 1.000 millones de dólares en los primeros años.

La cercanía con Argentina no es casual. Bastitta explica que estar lejos de conflictos geopolíticos es un factor competitivo frente a jurisdicciones como Dubái o Qatar. Este cálculo es evidente considerando que otros magnates de tecnología, como Peter Thiel, ya residen en Buenos Aires.

Promesas sobre papel: el cuello de botella

Aquí es donde el relato utópico choca con la realidad. Por ahora, lo único firmado entre +Colonia y Praxis es un acuerdo de intenciones —ampliamente no vinculante—. Bastitta reconoció que la compra de terrenos aún no es efectiva. Los primeros residentes llegarían, en el mejor de los casos, a mediados de 2027.

Brown ha prometido respetar la legislación uruguaya y, por el momento, no exige un gobierno independiente. Esto contrasta con la visión original de una ciudad-estado soberana, lo que sugiere que la realidad negociadora es menos romántica que el pitch inicial.

Antecedentes que generan cautela

Raymond Craib, historiador de Cornell y autor de “Adventure Capitalism: A History of Libertarian Exit”, advierte que ciudades-estado privadas “hasta ahora no les ha ido particularmente bien”. El ejemplo más cercano es Próspera en Honduras, que terminó en arbitraje internacional después de que el país derogara la ley que la amparaba.

Los antecedentes sugieren que el paso de la teoría anarcocapitalista a la ejecución práctica está plagado de obstáculos legales, culturales y políticos que ningún talonario, por grueso que sea, puede resolver por sí solo.

Con información de Xataka.

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