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Nothing Headphone Pro: 350 euros y tres drivers contra Sony y Bose

Nothing Headphone Pro: 350 euros y tres drivers contra Sony y Bose

Nothing enfrenta su mayor desafío: entrar al segmento de auriculares premium con unos Headphone (1) Pro que cuestan 349 euros y aspiran a rivalizar con auriculares de gama alta de marcas consolidadas. La apuesta no es la cancelación de ruido más avanzada del mercado, sino algo quizás más ambicioso: convertir auriculares inalámbricos en dispositivos de estudio portátiles.

Índice
  1. La jugada del triple driver
  2. Sonido sin pérdida: cable como solución
  3. Diseño y materialidad Nothing
  4. Cancelación de ruido: naturalidad versus adaptabilidad
  5. Batería y carga
  6. ¿Vale la pena?

La jugada del triple driver

En lugar de usar uno o dos drivers dinámicos como la mayoría de competidores, Nothing distribuyó tres especializados: uno de 40 mm para bajos (fabricado con PEEK y poliuretano), otro de precisión de 13 x 8 mm para medios y voces, y un tweeter xMEMS con diafragma de silicona para agudos. El resultado es evidente apenas enciendes “Bad Guy” de Billie Eilish: los graves suenan densos sin eclipsar nada más. En “Thunderstruck” de AC/DC, el riff de guitarra permanece nítido bajo toda la mezcla. La mejor prueba llegó con “Berghain” de Rosalía, donde la maraña de violines y cuerdas se mantiene separada sin solaparse.

La compañía londinense colaboró con ingenieros de un estudio de grabación reputado en Londres. De ahí surgieron perfiles de audio espacial que recrean acústicas de estudio, sala de conciertos o club electrónico. Hay también un interruptor físico en la copa izquierda (etiqueta “Flat EQ”) que activa sonido plano sin coloraciones: así es como estos auriculares devienen herramienta de edición de audio.

Sonido sin pérdida: cable como solución

Aquí sí vale el talibanismo del audio: si realmente quieres fidelidad sin comprimir, necesitas cable. Los Headphone (1) Pro lo ofrecen por USB-C o jack de 3,5 mm. Por Bluetooth puedes activar el códec LDAC para reducir pérdidas. Sin embargo, cuando enchufa a un computador o celular por USB-C, se aprovecha completamente la arquitectura de triple driver. Incluso cargas mientras escuchas.

Diseño y materialidad Nothing

Las transparencias siguen siendo la firma visual de la marca: cristal en las copas que muestra la bobina del driver principal. El soporte de la diadema pasó de aluminio a titanio (más rígido, menos peso). Las almohadillas estrenan espuma que se adapta mejor al perfil facial y alivia presión tras horas de uso. Para quienes usan gafas: las patillas no se clavan en el cráneo como con auriculares anteriores.

No todo es positivo. El estuche parece un bolso miniatura que deja expuesta la diadema. No hay espacio para guardar los cables. Las copas no pliegan para viajes compactos. Los botones físicos fueron acierto (la rueda de volumen es intuitiva), pero la respuesta háptica es débil comparada con otros dispositivos de calidad.

Cancelación de ruido: naturalidad versus adaptabilidad

Los 10 micrófonos (3 externos, 2 internos por cada copa) cumplen en ruido constante: ruidos continuos se convierten en murmullo. Pero en entornos variables como una cafetería ruidosa, donde el sonido ambiente cambia constantemente, la cancelación adaptativa mostró limitaciones. Parte de las conversaciones se filtraron. Al girar la cabeza, la recepción de micrófonos cambió, dejando pasar más ruido por la oreja más próxima a la fuente.

Esto ocurre en un nivel de supresión superior a la media del mercado. El modo transparente es excepcional: amplifica el sonido exterior sin artefactos metálicos. La sensación oclusiva de vacío brilló por ausencia. Pero a 349 euros, el nivel de exigencia sube. Los competidores consolidados llevan años perfeccionando sus algoritmos ANC. Nothing lo hizo en menos tiempo.

Batería y carga

Nothing promete 30 horas con ANC y 68 sin él. En prueba superó 40 horas, acercándose más a las cifras sin cancelación. Con carga rápida: pocos minutos recuperan varias horas de uso; media hora alcanzan aproximadamente 50%; poco más de una hora logran la carga completa, ralentizándose después del 95% para preservar la batería.

¿Vale la pena?

A casi 350 euros, la decisión requiere reflexión. Nothing carece del prestigio histórico de marcas consolidadas, pero estos Headphone (1) Pro los encaminan por la ruta correcta. Destacan en diseño cuidado, materiales resistentes y sobre todo en calidad de sonido: rivalizan con los mejores modelos de gama alta.

El punto débil será la calibración ANC adaptativa en tu lista de compra. Si priorizas audio de estudio y conectividad por cable, son una opción destacable. Si necesitas cancelación de ruido impecable para viajes frecuentes, otras marcas ofrecen esa ventaja con más años de desarrollo. Pero si buscas auriculares con personalidad y excelente calidad de sonido, Nothing ya merece un lugar destacado en tu consideración.

Con información de Xataka.

Imagen: Blaz Erzetic / Unsplash

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