En pleno 2024, cuando los chips caben en una uña, alguien decidió hacer exactamente lo contrario: construir una computadora completamente funcional usando tecnología de hace siete décadas. Mike, un ingeniero apasionado, terminó The Tube Computer MK3, un proyecto que ocupa una pared entera y que nos obliga a repensar cómo entendemos los ordenadores modernos.
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De Bletchley Park a las puertas lógicas
La historia comienza en Bletchley Park, el histórico centro de desencriptación británico. Después de visitar reconstrucciones de ordenadores antiguos, Mike se hizo una pregunta diferente a la de los restauradores típicos: ¿y si en lugar de copiar máquinas viejas, construyese algo nuevo con esa tecnología antigua?
Lo que comenzó como un ejercicio intelectual se convirtió en su tercer proyecto de computación basada en válvulas. Esta vez, sin embargo, apuntaba más alto: crear un sistema de propósito general completamente operativo. Para lograrlo, utilizó 460 válvulas 6N3P de doble triodo, componentes reciclados fabricados en plantas de Europa del Este durante los años 50 y 60.
Cuando 920 triodos hacen un ordenador
Aquí es donde la escala de la empresa se vuelve evidente. Esas 460 válvulas contienen en realidad 920 triodos individuales. Mike los organizó para construir puertas NOR, los bloques fundamentales de toda lógica digital. Combinando estas puertas creó los registros, contadores, reloj, una pequeña memoria RAM, y una unidad aritmético-lógica de 8 bits.
La máquina trabaja con apenas 16 instrucciones y realiza un proceso secuencial de búsqueda en seis fases antes de ejecutar cada orden. Su registro de acarreo permite encadenar cálculos de 16, 32, 64 e incluso 128 bits, aunque el precio es la paciencia: Mike bromea sobre tener tiempo para prepararse un té mientras ejecuta un programa matemático de 32 bits.
La física del tamaño
Distribuidos en 46 módulos de diez unidades cada uno, conectados a través de cinco backplanes, los componentes se extienden sobre un panel de 190 por 130 centímetros que pesa alrededor de 20 kilos. Es, por supuesto, lo opuesto a la portabilidad que celebramos hoy en día. El arranque también requiere paciencia: 15 minutos mínimo para que el sistema alcance estabilidad térmica, más algunos ajustes finales.
Mantener el ordenador funcionando exige atención continua. Las válvulas 6N3P originales estaban clasificadas para entre 500 y 5.000 horas de vida útil según la variante. Mike trabaja con componentes usados almacenados durante décadas, así que la confiabilidad es un reto en sí mismo.
¿Por qué importa esta máquina lenta?
Desde la perspectiva de 2024, The Tube Computer MK3 parece impráctica en casi todos los sentidos: ocupa espacio, necesita tiempo de preparación, exige mantenimiento y ejecuta operaciones a una fracción de la velocidad que esperaríamos. Pero ese no es realmente el punto.
Lo valioso de este proyecto es que hace visible lo que hoy ocurre invisiblemente dentro de un chip. Al construir cada componente con válvulas, cableado y puertas lógicas físicas, Mike no solo recupera una tecnología histórica: nos obliga a ver exactamente qué debe suceder para que una máquina ejecute una instrucción simple. Es una lección de ingeniería que no cabe en un microscopio.
El propio Mike continúa desarrollando aplicaciones para demostrar las capacidades del sistema. Trabaja en la integración de un simulador del dirigible británico R80, un programa que muestra de forma tangible qué puede hacer realmente esta máquina. En un mundo donde la tecnología se comporta como magia, The Tube Computer MK3 es un acto de desencantamiento útil.
Con información de Xataka.

