A veces una industria muere no con un estruendo, sino con un comunicado de prensa. El 12 de octubre, Getty Images —la licenciataria de fotos y vídeos más grande del planeta— anunció que se acogerá al Capítulo 11 de la ley de quiebras estadounidense. No es un colapso sorpresa: la compañía tenía planes B listos y la familia Getty está aportando recursos para mantenerla a flote. Lo que sí sorprende es la velocidad de la caída desde su último paso por bolsa. El responsable del desastre tiene un nombre: inteligencia artificial generativa.
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Treinta años de dominio, destrozados en meses
Getty Images no era cualquier banco de fotos. Durante más de tres décadas operó como el lugar donde acudían fotógrafos, publicistas y creativos cuando necesitaban una imagen confiable y con todos los derechos resueltos. Logró algo que parecía imposible en internet: monetizar lo que otros regalaban. Hasta hace poco, cuando volvió a cotizar en bolsa, todo marchaba bien.
Pero desde entonces, todo se desmorona. En poco tiempo, la capitalización se había desplomado significativamente. La compañía reportaba activos considerables, pero estaba desangrándose en liquidez. Una fusión fallida —por la que tuvo que reembolsar una cantidad importante en bonos— fue el golpe que no pudo aguantar.
¿Qué cambió? La IA llegó, y llegó rápido
Getty no menciona la IA como culpable directo en su comunicado, pero la evidencia está ahí. La empresa tenía su propia herramienta de generación por IA —entrenada con “contenido autorizado” y con derechos garantizados—, pero eso importa poco cuando compiten con plataformas que hacen exactamente lo mismo a costos significativamente menores.
El problema es estructural. Si un usuario puede generar imágenes custom en segundos, ¿para qué va a pagar por una foto de archivo? Sí, Getty ofrece certificación legal y derechos comerciales garantizados —un valor real—, pero ese valor se deprecia rápidamente cuando la barrera de entrada a crear contenido visual cae drásticamente.
Además, la marca de agua que Getty siempre usó para proteger sus imágenes ahora es más fácil de remover con herramientas de IA. Y existe una ironía incómoda: celebridades y atletas suben regularmente a redes fotos que Getty tomó y que llevan su watermark, porque tiene más audiencia que el portafolio de Getty. Ellos tienen derechos de imagen, Getty tiene la foto. Nadie gana.
El giro que Getty no hizo
Aquí es donde entra Freepik, la empresa fundada en 2010 que empezó como buscador de recursos gráficos —un competidor directo de Getty—. En 2024, Freepik hizo lo que Getty no se atrevió: adquirió una startup que ofrecía herramientas de IA generativa y decidió que su futuro no era competir contra Getty, sino pivotar hacia la generación asistida por IA.
La empresa cambió su estrategia y ahora opera como plataforma donde puedes acceder a múltiples herramientas de IA generativa, todo en un mismo lugar. El negocio cambió: de vender imágenes a ser el puente entre el usuario y las herramientas que las generan. Freepik vio hacia dónde se movía la industria y se fue con ella. Getty se quedó defendiendo el modelo viejo.
Una lección para otros
Lo que pasó con Getty es un aviso para empresas establecidas en industrias donde la IA generativa está cambiando las reglas: si tu modelo de negocio depende de ser el intermediario entre creador y cliente, y alguien más puede disminuir esa distancia dramáticamente, tienes que adaptarse rápidamente.
Getty lo supo desde 2023 cuando demandó a una empresa de IA por entrenar modelos con su contenido. La demanda no prosperó. Luego intentó acuerdos puntuales con otras plataformas de IA, pero fueron pasos tímidos. Los términos exactos de algunos acuerdos generaron confusión.
La compañía está intentando salvarse mediante inversión de la familia Getty y otros fondos, pero el daño está hecho. La confianza en el modelo de negocio se evaporó, la capitalización se desplomó y ahora toca reconstruir desde cero.
Mientras tanto, hay empresas viendo cómo sus competidores históricos caen uno a uno porque no quisieron ver lo que ellos vieron: que el futuro del contenido visual en general ya no es quién lo tiene guardado, sino quién te ayuda a generarlo tú mismo.
Con información de Xataka.
Imagen: S O C I A L . C U T / Unsplash

