Inteligencia Artificial

Sam Altman y otros CEO de IA preparan mochilas para el apocalipsis

Sam Altman y otros CEO de IA preparan mochilas para el apocalipsis

Un CEO de una startup de inteligencia artificial publicó en X una lista de supervivencia tecnológica con componentes específicos. Su motivo: prepara a la gente para un ciberataque masivo que él considera “plausible” en el futuro cercano.

Lo que comenzó como alarma por un ataque fallido a supermercados en Francia terminó exponiendo algo que en Silicon Valley nadie quería admitir públicamente: hay gente muy influyente en la industria tecnológica que toma en serio, de verdad, un escenario apocalíptico provocado por la IA. No como tema de conversación en cenas, sino con búnkers pagados, fondos separados y mochilas armadas.

Índice
  1. La nevera que encendió las alarmas
  2. El preparacionismo llegó a los CEO de tecnología
  3. ¿De dónde sale tanto miedo?
  4. Lo real y lo especulativo

La nevera que encendió las alarmas

El fin de semana pasado, supermercados franceses sufrieron un ataque a los controles de temperatura de sus frigoríficos. No fue un ataque a los almacenes en sí, sino a los dispositivos que regulan la temperatura a distancia. La agencia de ciberseguridad francesa confirmó que muchos de esos equipos eran antiguos y ya no recibían actualizaciones de seguridad.

Hasta ahí, un incidente técnico típico. Pero para Andreas Stuhlmüller, cofundador y CEO de Elicit, fue la chispa. Publicó en redes que “es plausible que dentro de un año veamos ciberataques basados en IA” contra la red eléctrica, el sistema financiero, internet y redes de agua. Lo que pasó con las neveras, escribió, es apenas “el principio”.

Su conclusión fue práctica. Stuhlmüller detallaba exactamente qué comprar para que una familia sobreviva a un apagón masivo provocado por una red eléctrica atacada: efectivo para semanas, un router satelital, una batería de almacenamiento, paneles solares plegables. A eso sumó agua, comida para dos semanas y una radio de manivela. El precio total de este kit era accesible para una familia de clase media.

El preparacionismo llegó a los CEO de tecnología

Que Silicon Valley tenga obsesión con los bunkers no es nuevo. Reid Hoffman, fundador de LinkedIn, calculó que más de la mitad de los millonarios de la región había invertido en “seguro contra el apocalipsis”: refugios blindados que cuestan sumas significativas. Mark Zuckerberg construyó un refugio en Kauai, aunque luego lo llamó “un pequeño refugio” en una entrevista posterior.

Pero ahora el preparacionismo salió del clóset de los multimillonarios anónimos y llegó a los CEO más visibles. Sam Altman, fundador de OpenAI, fue de los primeros en admitirlo públicamente. Contó a The New Yorker en 2016 que tiene armas, oro, antibióticos, baterías, agua y máscaras antigás, además de una gran parcela en Big Sur. Es razonable asumir que Altman ha actualizado esa lista con las recomendaciones de Stuhlmüller.

Ilya Sutskever, quien fue jefe científico de OpenAI, fue más directo. Según el libro “Empire of AI” de Karen Hao, Sutskever le dijo a su equipo que construirían un búnker antes de lanzar sistemas de IA avanzados. La declaración no apareció en un tweet reflexivo, sino en una reunión de trabajo.

¿De dónde sale tanto miedo?

Los riesgos que menciona Stuhlmüller no son ficción de ciencia ficción. En septiembre de 2025, Anthropic detectó a un grupo de ciberdelincuentes vinculado a China que usó herramientas de IA para atacar múltiples objetivos en todo el mundo. La agencia de ciberseguridad estadounidense ya ha alertado sobre atacantes estatales operando dentro de redes de telecomunicaciones.

Lo que permite que Altman, Sutskever y Stuhlmüller duerman peor es la velocidad con que la IA encuentra brechas de seguridad. No necesariamente por malicia deliberada, sino porque la inteligencia artificial es extraordinariamente buena en encontrar patrones y debilidades. Un ciberataque orquestado con herramientas de IA podría ser exponencialmente más difícil de detener que uno tradicional.

En 2023, Altman y Sutskever firmaron una declaración conjunta advirtiendo que la IA podría suponer riesgos significativos comparables a amenazas globales graves. No es que hayan cambiado de opinión. Los CEO de las principales empresas de IA han reiterado que algunos riesgos de su tecnología requieren cautela en el ritmo de desarrollo. Eso no ayuda a tranquilizar a quienes ya compraron kits de supervivencia.

Lo real y lo especulativo

Vale la pena notar: el ataque a los supermercados franceses no usó IA. Fue un fallo de firmware anticuado en equipos que dejaron de recibir parches de seguridad. La predicción de Stuhlmüller sobre ciberataques con IA es especulativa, aunque fundamentada en tendencias verificables.

Pero si hemos llegado a un punto en que un ataque a las neveras de un supermercado encendió alarmas suficientes como para que CEO de startups de tecnología recomienden a las personas que compren kits de supervivencia, tal vez la lista de Stuhlmüller no es exagerada. Es simplemente lo que sucede cuando los expertos que construyen la tecnología son los mismos que están más asustados por ella.

Con información de Xataka.

Imagen: Albert Stoynov / Unsplash

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