Andrés Cajiao y Sebastián Rojo vieron una oportunidad donde otros solo ven vigilancia. Su startup Emilia AI acaba de cerrar una ronda pre-seed de US$1,5 millones para convertir las cámaras que ya están instaladas en restaurantes en herramientas de inteligencia comercial capaces de identificar patrones de compra, sugerir upsells y detectar posibles fraudes.
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El negocio está en lo que las cámaras ya ven
La mayoría de restaurantes invierten en sistemas de seguridad, pero esas cámaras funcionan como simples registros pasivos: graban, almacenan, y solo se consultan cuando algo sale mal. Emilia AI propone un cambio de perspectiva: si ya hay una cámara mirando la barra, el mostrador y las mesas, ¿por qué no hacerla inteligente?
La plataforma de los colombianos analiza el comportamiento de clientes en tiempo real. Puede detectar cuándo una mesa está lista para ordenar algo más, identificar qué productos generan más interés visual, y flagear transacciones sospechosas que podrían ser fraude interno. No requiere instalar hardware adicional: funciona sobre la infraestructura que los restaurantes ya tienen.
De idea a inversión: el camino de Emilia
Emilia AI es muy reciente. Fundada en 2024, la startup ya consiguió que inversionistas vean potencial en su modelo. La ronda pre-seed de US$1,5 millones, liderada por un inversionista no identificado en la información disponible, sugiere que el equipo logró validar la propuesta más allá de una simple conversación de café.
El timing no es casual. En Latinoamérica, los restaurantes operan márgenes ajustados y buscan constantemente formas de optimizar ingresos sin alargar el ticket promedio de forma agresiva. Una herramienta que ayude a entrenar al personal sobre el comportamiento de clientes, o que reduzca pérdidas por fraude, tiene valor tangible. Cajiao y Rojo identificaron esa brecha.
¿Cómo funciona en la práctica?
Aunque la fuente no detalla la arquitectura técnica completa, el concepto es directo: la IA procesa video en tiempo real (o casi) para extraer insights comerciales. Podría informar a un mesero que la mesa 5 lleva 20 minutos sin pedir nada más, o alertar al gerente de que hubo un patrón inusual en la caja. También podría generar reportes sobre qué horarios tienen mayor movimiento, o qué productos se venden mejor según la hora del día.
La privacidad es un tema latente en cualquier solución de análisis de video. Aunque no está mencionado explícitamente en la información disponible, cualquier implementación real tendría que navegar regulaciones sobre captura de datos biométricos y comportamentales. Es un detalle que probablemente será más relevante a medida que la startup crezca.
Qué esperar ahora
Con US$1,5 millones en el banco, Emilia AI seguramente usará los recursos para expandir su equipo, refinar el producto y, lo más importante, conseguir clientes piloto. El siguiente paso natural es demostrar que restaurantes reales adoptan la herramienta y ven retorno en ventas o reducción de pérdidas.
La startup compite en un espacio donde la visión por computadora y la IA están madurando, pero pocas soluciones se enfocan específicamente en el sector gastronómico. Si Emilia AI logra posicionarse como el estándar en análisis de cámaras para restaurantes, el mercado potencial es amplio: miles de establecimientos en Colombia y Latinoamérica que ya tienen cámaras pero no las están explotando.
Con información de Enter.co.