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Un adolescente recuerda el 99% de su vida: el cerebro que desafía límites

Un adolescente recuerda el 99% de su vida: el cerebro que desafía límites

Cuando un aroma, una imagen o una palabra aleatoria despierta en tu mente el recuerdo de un momento específico, suele ser fugaz y fragmentario. Pero existe un joven de 16 años para quien esto ocurre de forma automática y con precisión: su cerebro recupera los detalles de prácticamente cualquier momento de su vida con una claridad que la mayoría jamás experimentaremos.

KCL —así responde el adolescente a sus iniciales en los documentos científicos— posee lo que los neurocientíficos llaman memoria autobiográfica altamente superior (HSAM). Según un estudio reciente publicado en la revista Cortex, su capacidad memorística supera la del 99,9% de la población. Pero aquí viene el giro: tener una memoria prodigiosa no es sinónimo de ser un “superhéroe cognitivo”. Es más bien un cerebro con el gatillo demasiado sensible.

Índice
  1. Lo que la ciencia creyó saber sobre la memoria extrema
  2. Cómo KCL reveló los secretos del cerebro con memoria excepcional
  3. Un cerebro diferente en operación, no en anatomía
  4. El lado oscuro de nunca olvidar

Lo que la ciencia creyó saber sobre la memoria extrema

Desde el primer caso documentado de HSAM en 2006, hubo una tentación fácil: imaginar a estas personas como computadores vivientes con discos duros casi infinitos, máquinas perfectas incapaces de olvidar. Esa noción romántica se desvaneció rápidamente.

En estudios posteriores, investigadores sometieron a individuos con HSAM a pruebas estándar de memoria de laboratorio —tareas genéricas, listas de números, palabras al azar—. El resultado fue desalentador para la idea de los “supermemorizadores universales”: rindieron igual que cualquier otra persona. Su superpoder, constataron, es estrictamente autobiográfico. Pueden recordar dónde estaban y qué hacían cuando les preguntas, pero no son mejores memorizando datos abstractos que tú o yo.

Cómo KCL reveló los secretos del cerebro con memoria excepcional

Lo novedoso del caso de KCL no radica en ser el primer adolescente con esta condición —no lo es—, sino en la metodología que los investigadores utilizaron para estudiarlo. Hasta ahora, la ciencia dependía casi exclusivamente de cuestionarios y diarios donde los pacientes relataban sus experiencias personales, una aproximación que siempre dejaba márgenes para la inexactitud.

Esta vez, los neurocientíficos llevaron a KCL al laboratorio y lo sometieron a tareas monótonas mientras lo interrumpían en momentos aleatorios para preguntarle exactamente qué estaba pensando. Los resultados fueron reveladores: KCL experimentaba una frecuencia de recuerdos autobiográficos involuntarios inmensamente superior a la del grupo de control. Pero aquí viene lo inesperado: su tasa general de distracciones era completamente normal. Su cerebro no se distrae más, simplemente la distracción tiene un rumbo preferente hacia su propio pasado.

Un cerebro diferente en operación, no en anatomía

Antes de que preguntes: no, KCL no tiene un cerebro diferente en forma o tamaño. Los escáneres cerebrales no revelan nada inusual en su estructura física. La diferencia está en cómo opera, no en cómo se ve.

La conclusión de los investigadores es elegante en su simplicidad: KCL y otros con HSAM experimentan la recuperación de recuerdos de la misma forma que el resto de nosotros una vez que el recuerdo se hace consciente. Lo extraordinario es lo que viene antes. Tienen un umbral de recuperación mucho más bajo y una sensibilidad extrema a las claves del entorno. Cualquier pequeño estímulo —un olor, una palabra, una imagen de reojo— es suficiente para “abrir la compuerta” a un recuerdo vivido.

Los neurocientíficos llaman a esto la teoría del acceso rápido, y encaja perfectamente con lo que los escáneres cerebrales muestran: en las personas con HSAM, existe una conectividad superior entre la corteza prefrontal y el hipocampo, las regiones responsables de la recuperación de recuerdos. Son más veloces en la fase de acceso. Pero en la fase de revivir el recuerdo —cuando el pasado ya se despliega en la mente—, su actividad cerebral es indistinguible de la de cualquier otra persona.

El lado oscuro de nunca olvidar

No todo es ventaja. El estudio también sugiere que una memoria tan potente es, en cierto sentido, un arma de doble filo. Si cada pequeño estímulo abre la compuerta a recuerdos vívidos, incluidos los desagradables, las pérdidas y los errores, vivir con HSAM puede implicar una carga emocional que la mayoría no imaginamos. Es la paradoja de la memoria perfecta: recordar todo significa también no poder escapar de nada.

Con información de Xataka.

Imagen: Laurenz Kleinheider / Unsplash

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